Crear rutinas que favorezcan tu salud mental

Cuando la vida se vuelve ajetreada o abrumadora, las rutinas suelen ser una de las primeras cosas que dejamos de lado. Quizás te acuestes más tarde, te saltes comidas o pierdas el ritmo habitual de tu día a día. Con el tiempo, esto puede hacer que el estrés y el estado de ánimo bajo sean más difíciles de sobrellevar. 

Las rutinas no tienen que ser perfectas ni rígidas. Una rutina es simplemente una serie de hábitos que te ayudan a sentirte más estable y respaldado/a. Incluso incorporar pequeños momentos predecibles puede hacer que la vida resulte más manejable.

Por qué ayudan las rutinas

Las rutinas reducen la cantidad de decisiones que necesitas tomar. Crean pequeños puntos de apoyo en tu día cuando todo lo demás parece incierto.  

Las rutinas pueden ayudarte a: 

  • sentirte más organizado;
  • equilibrar tu energía;
  • tener un sueño más constante;
  • protegerte de la sobrecarga y evitar sentirte sofocado;
  • pasar de una parte del día a otra. 

Le dan a tu mente una sensación de ritmo y previsibilidad.

Empieza con uno o dos pequeños puntos de referencia.

Un buen punto de partida es incorporar pequeñas rutinas en distintos momentos del día.

Estas rutinas no tienen que ser complicadas. Simplemente ayudan a que el día resulte menos caótico.

Adapta las rutinas a tu realidad

Las rutinas funcionan mejor cuando se adaptan a tu vida, no cuando siguen reglas estrictas.

Adapta tu rutina a tus niveles de energía

Los días en que tengas menos energía, elige una versión más sencilla de cada hábito. 

  • En lugar de dar un paseo largo, puedes salir un momento al aire libre.
  • En vez de preparar una comida completa, puedes optar por algo sencillo.
  • En lugar de ordenar toda una habitación, prueba despejando una sola superficie. 

Estos pequeños pasos te ayudan a mantener el ritmo sin sentirte abrumado/a.

Qué rutinas apoyan con el tiempo

Con la práctica, las rutinas se vuelven familiares. 

Es posible que notes:  

  • menos cansancio por tener que tomar decisiones;
  • niveles de energía más predecibles;
  • una transición más tranquila entre el día y la noche;
  • un mejor descanso;
  • una mayor sensación de estabilidad a lo largo de la semana. 

Las rutinas no eliminan el estrés, pero te ayudan a afrontarlo con mayor estabilidad.

¿Dónde puedo buscar ayuda?

Si te resulta difícil mantener tus rutinas o el día a día te parece abrumador, hay apoyo disponible.

Puedes hablar con alguien de confianza, consultar a tu médico de cabecera, llamar a la línea de salud mental de Medicare (se abre en una nueva pestaña) o acudir a un centro de salud mental de Medicare (se abre en una nueva pestaña).

Si notas que tienes impulsos suicidas o te encuentras en peligro, llama al 000 o acude al servicio de urgencias más cercano.

¿Desea una orientación más personalizada?

Explore nuestros programas digitales gratuitos, basados en un enfoque probado para ayudar a las personas que experimentan niveles bajos de ansiedad, estrés o preocupaciones generales sobre su bienestar mental. 

Puede avanzar a través de nuestros programas digitales basados en evidencia, ya sea con el apoyo de un profesional de la salud mental cualificado (guiado por un profesional), o de forma independiente (autoguiado).

Comenzando con pasos pequeños 

Las rutinas no se tratan de perfección. Se tratan de crear algunos lugares confiables donde aterrizar en tu día. Los hábitos pequeños y constantes pueden ayudarte a sentirte más centrado, más capaz y más conectado contigo mismo. Puedes comenzar con un paso pequeño.

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