
Primeros signos de que podrías necesitar ayuda
Es completamente normal que tus emociones y tu energía tengan altibajos. Todos tenemos días difíciles, semanas muy ocupadas y momentos en los que las cosas se sienten más complicadas. Sin embargo, a veces estos sentimientos permanecen un poco más de lo esperado o comienzan a afectar la forma en que realizas tus actividades diarias.
Detectar los primeros signos de angustia mental puede ayudarte a comprender qué necesitas. Te da la oportunidad de pedir ayuda antes de que las cosas se vuelvan abrumadoras. No tienes que esperar hasta que te sientas peor.
Reconocer y prestar atención a estos primeros cambios es un acto de cuidado propio.
¿Cómo pueden ser los primeros signos?
Muchas personas comienzan a notar pequeños cambios antes de que algo se sienta evidentemente "incorrecto". Estos cambios pueden ser sutiles, e incluso podrías pensar que no son importantes. Pero sí importan.
Los primeros signos más comunes son:
- Sentir más cansancio o agotamiento de lo habitual
- Tener más dificultades para concentrarse u organizarse
- Percibir aumento de la irritabilidad o sensación de nerviosismo
- Percibir cambios en el sueño: dormir muy poco o en exceso
- Aislarse de las personas o actividades que normalmente se disfrutan
- Tener preocupaciones más frecuentes o más intensas
- Tener sensación de estancamiento, decaimiento o desmotivación
- Sentir desorientación o agobio con facilidad
Estas experiencias son comunes. No significan que estás fracasando. Implican que eres humano y que hay algo en tu vida o en tu entorno que está afectando tus recursos emocionales.
¿Cómo saber si los primeros signos se vuelven más preocupantes?
Puede que sea el momento de buscar ayuda si notas que:
- duran más de un par de semanas
- afectan tu trabajo, estudio, vida en casa o relaciones
- dificultan la realización de tareas
- hacen que evites situaciones que, por lo general, te parecen manejables
- crecen lentamente con el tiempo
- comienzan a sentirse demasiado pesados para afrontarlos solo/a
No debes temerles a estos signos. Son señales de que podrías beneficiarte de ayuda adicional y que mereces recibirla.
¿En qué caso podrías necesitar ayuda urgente?
Si tú o alguien más está experimentando lo siguiente:
- pensamientos de hacerse daño a si mismo/a o a otros
- angustia intensa que no se calma
- cambios repentinos o significativos en el comportamiento
- sentimientos de perder el control o de no sentirse seguro/a,
contáctanos de inmediato para obtener ayuda urgente. Puedes llamar al 000, acudir al servicio de urgencias más cercano o llamar a Lifeline al 13 11 14. No está solo/a en esto. Tu seguridad es importante.
¿Qué puedes hacer en este momento?
No necesitas esperar a que todo tenga sentido antes de pedir ayuda. Puedes comenzar ahora, a tu propio ritmo.
También puedes hablar con alguien de confianza o con tu médico de cabecera, llamar al servicio telefónico de salud mental de Medicare (se abre en una nueva pestaña) o acudir a un centro de salud mental de Medicare (se abre en una nueva pestaña).
No necesitas una derivación o un diagnóstico para hacer ninguna de estas cosas.
Algunas sencillas formas de ayudarte mientras tanto
Recibir ayuda temprana puede marcar una diferencia significativa.
Quizás desees tratar de:
- percibir pequeños cambios en el estado de ánimo, la energía o el estrés
- mantener una rutina diaria tranquila
- tomar descansos cortos cuando las cosas se sientan demasiado abrumadoras
- mantenerte en contacto con alguien de confianza
- usar técnicas de conexión con la tierra o de relajación
- hacer una pequeña tarea a la vez
Estos pasos ayudan a estabilizar tu cuerpo y mente y pueden facilitarte el contacto con los demás cuando estés listo/a.
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Puede avanzar a través de nuestros programas digitales basados en evidencia, ya sea con el apoyo de un profesional de la salud mental cualificado (guiado por un profesional), o de forma independiente (autoguiado).
Mereces sentirte acompañado/a, sin importar en qué parte del camino estés
Los primeros signos no son una advertencia de que algo anda mal contigo. Son una invitación a prestar atención, a reducir la velocidad y a cuidarte. No tienes que enfrentar estos sentimientos solo/a. Ya contamos con ayuda disponible para ti y pronto dispondremos de otros recursos de apoyo.