
Comprender la relación entre la salud física y la salud mental
Tu salud física y tu salud mental están estrechamente relacionadas. Cuando tu cuerpo está sometido a un esfuerzo excesivo, tu estado de ánimo y tus niveles de energía pueden cambiar. Cuando estás estresado/a, preocupado/a o con el ánimo bajo, puedes sentir el cuerpo más pesado, cansado o tenso. Esta conexión es normal y forma parte de la manera en que las personas respondemos a las situaciones de la vida cotidiana.
Comprender esta relación puede ayudarte a tomar pequeñas decisiones que favorezcan tu bienestar en ambos aspectos.
Cómo influye la salud física en tu salud mental
Tu cuerpo y tu mente funcionan de manera conjunta. Cuando una está bajo presión, la otra a menudo siente el impacto.
Puedes notar cambios en tu estado de ánimo cuando:
- no duermes bien;
- te saltas comidas o comes de forma irregular;
- te sientes físicamente agotado;
- estás atravesando una enfermedad;
- tienes tensión muscular o dolores de cabeza;
- pasas largos períodos sentado o acostado;
- no has pasado mucho tiempo al aire libre.
Estos signos no significan que haya algo mal contigo. Son señales de que su cuerpo necesita descanso, nutrición o un cambio en la rutina.
Cómo la salud mental afecta la salud física
El estrés, la ansiedad y el estado de ánimo bajo pueden manifestarse en el cuerpo incluso antes de que usted se dé cuenta.
Te puede suceder lo siguiente:
- opresión en el pecho o el estómago
- tensión en los hombros o la mandíbula
- cansancio
- cambios en el apetito
- respiración agitada
- poca energía
- dificultad para dormir.
Estas son señales físicas de que su cuerpo está respondiendo a la tensión emocional.
Pequeños pasos que favorecen tanto al cuerpo como a la mente
No necesitas hacer grandes cambios en tu estilo de vida. Adoptar hábitos sencillos puede hacer que el día a día te resulte más llevadero.
Estos hábitos no son una cura. Son pequeños apoyos que ayudan a que tu organismo funcione mejor.
Cuando los síntomas físicos generan preocupación.
Las sensaciones físicas intensas, como el corazón acelerado, la opresión en el pecho o los mareos, pueden resultar inquietantes, especialmente cuando están relacionadas con el estrés. Estas sensaciones son frecuentes y, por lo general, inofensivas, pero es importante hablar con un profesional de la salud si tienes dudas.
Un médico de cabecera puede ayudar a descartar causas médicas y orientarte sobre cómo manejar los síntomas relacionados con el estrés, la ansiedad o el estado de ánimo bajo.
¿Dónde puedo buscar ayuda?
Cuidar de tu salud física no garantiza una salud mental perfecta, del mismo modo que cuidar de tu salud mental no evitará todos los síntomas físicos. Sin embargo, dar pequeños pasos en cualquiera de los dos ámbitos puede beneficiar al otro.
No tienes que hacer todos los cambios a la vez. Incluso incorporar uno o dos hábitos puede ayudarte a sentirte más estable en tu día a día.
Si no sabes bien por dónde empezar, puedes hablar con alguien de confianza o con tu médico de cabecera, llamar a la línea de salud mental de Medicare (se abre en una nueva pestaña) o acudir a un centro de salud mental de Medicare (se abre en una nueva pestaña).
Si notas que tienes impulsos suicidas o te encuentras en peligro, llama al 000 o acude al servicio de urgencias más cercano.
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Puede avanzar a través de nuestros programas digitales basados en evidencia, ya sea con el apoyo de un profesional de la salud mental cualificado (guiado por un profesional), o de forma independiente (autoguiado).
El cuerpo y la mente trabajan juntos
El bienestar físico y emocional están estrechamente vinculados. Cuando cuidas de uno, apoya indirectamente al otro. Pequeños pasos constantes pueden ayudarte a sentirte más estable, con más energía y con mejores estrategias para afrontar la vida diaria.